viernes, 19 de noviembre de 2010

La Gorgona Medusa

 Había una vez tres chicas encantadoras. Todas tres eran muy bellas, escepto la tercera. Se llamaba Medusa. Ella era la más bella de todas tres. Tenía el pelo como el oro, una boca pequeña y la piel más blanca que la luna. Un día llegó un dios que les dijo a las hermanas:
-Si no me traéis el corazón de un Argos en 3 días os convertiréis en piedra.
Y las hermanas caminaron día y noche para encontrar a un Argos.
Que es una criatura gigante que tiene 100 ojos. Cuando está cansado deja que duerman 50 ojos y después los otros 50. Entonces cuando llegaron vieron que se estaba haciendo muy tarde y se convirtieron en piedra. Escepto Medusa. Ella se fue antes de que le pudieran convertir en piedra. Y el dios la estaba buscando para darle el castigo y dijo:
-Mañana a las once de la noche te convertírás en un monstruo.
Pero Medusa no le oyó. Un día Medusa se fue a la tierra para buscar un Argos(que efectivamente no existe). Un día se fue a un baile y un joven guapo le pidió bailar. Ella aceptó más que encantada. Y el reloj dió las once. Al cabo de un rato le empezaron a salir escamas por la piel, y el pelo se le volvió gorgo hasta que se convirtió en miles de serpientes, el vestido hecho trapos, unos colmillos de vampiros y una lengua como la de una serpiente.
Todo el mundo se apartó de ella. Medusa se enfadó mucho y miró a la gente con unos ojos que daban miedo y los convirtió en piedra, menos a uno, que era el había bailado con ella. Se llamaba Aquiles. Medusa enfuriasmada se fue a una tierra donde solo había una roca y se sentó. El dios como quería desacerse de Medusa envió a un montón de ministros. Al final todos acabaron convertidos en piedra. El dios enfuriasmado envió a Aquiles y le dijo que la matara. A Aquiles le daba pena, pero pensó en toda esa gente que había convertido en piedra y se fue. Antes de que pudiera irse Dios le dio un casco de invisibilidad y una falz. Aquiles fue hasta donde ella estaba. Se guió con un escudo reluciente para que no pudiera convertirle en piedra, sacó la falz y zas. Le cortó la cabeza. Ahora está descansando en el cementerio donde nadie ha ido a liberarla y nadie irá.
                          Fin

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